Consultoría para potenciar la mejora en este 2012

Posted by J Daniel Romo on lunes, enero 23, 2012 with No comments

En la práctica de consultoría es común toparse con ejecutivos y propietarios que son escépticos y hasta reacios a aceptar la posibilidad de una intervención que mejore el desempeño de su organización.



Sin lugar a dudas, las vivencias previas sin resultados tangibles, y la enorme cantidad de consultores sin experiencia en el mercado, han generado un entorno en el que los procesos de consultoría para la mejora de procesos es complicado y difícil de aceptar a “la primera” por parte de quienes tienen como misión principal generar resultados y cumplir los objetivos de su organización.



Sirva este artículo para reflexionar acerca de algunas de las ventajas de un proceso de consultoría y considerar la posibilidad de potenciar la mejora de su organización en este incipiente 2012:



·       La operación absorbe los recursos con que cuenta una organización. Es un hecho que una de las funciones de todo jefe, es asegurar que su personal trabaje; así que, si no hay actividad, hay que inventar “algo” para que la gente esté ocupada y “desquite” su sueldo. Mantener un enfoque en actividades para la mejora, requiere de tiempo y espacio que, en muchas organizaciones no se ha creado y hasta se ha evitado por considerarlas “de poco valor”. Un proceso de consultoría permite mantener un enfoque en la mejora de la organización.

·       La medición de resultados es compleja y no hay tiempo ni gente que las lleve a cabo. Es muy común en las empresas pequeñas y medianas, que no se cuente con un sistema de indicadores de resultados fuera de lo que el proceso contable genera. Medir la productividad, la disminución de desperdicio, el ausentismo del personal y hasta los reclamos de los Clientes, es complicado y no hay un dueño que de seguimiento, ya sea para su construcción, mantenimiento y reporteo de manera consistente y veraz. Un proceso de consultoría provee el método, el profesionalismo y la veracidad al sistema de indicadores.

·       Nadie es profeta en su tierra. Otro factor crítico en las organizaciones es el desgaste que la rutina y la cercanía provoca en la imagen de sus integrantes. Lo anterior es una realidad que afecta el que un miembro de la organización, asuma iniciativas de mejora en forma profesional. Un proceso de consultoría provee la “conciencia” de que por ser externo no tiene preferencias ni compromisos internos, además, el consultor muestra su imagen profesional en todo momento, por lo que las descalificaciones son reducidas o inexistentes.

·       ¿Juntos para siempre? ¡Nunca! Una de las virtudes del proceso de consultoría reside en la temporalidad del proceso. La llamada “ceguera de taller” es mínima desde el momento en que el Consultor no es exclusivo de una organización y permite que esté “fresco” para identificar nuevas oportunidades de mejora. Además, la relación del Consultor con la organización debe mantenerse de Proveedor-Cliente, de esa manera la perspectiva de exigencia y valor agregado se mantienen durante el proceso (por muy largo que llegue a ser). Los resultados en la mejora de la organización son los lazos que unen a la Organización con el Consultor, si los resultados se dan y se mantiene el valor agregado, la relación durará por años, si no es así, es mejor terminar.

·       Hay consultores para un tipo de organización y organizaciones para un tipo de consultor. En ocasiones el estilo, la metodología, la imagen o el comportamiento y forma de comunicarse del consultor no “empatan” con la cultura, prácticas arraigadas y verdaderos valores de la organización. En los procesos de consultoría, como en muchas otras actividades, la frase “A fuerzas ni los zapatos entran” es una premisa válida. Si la “química” entre la organización y el consultor no genera sinergia, entonces lo mejor es reconocerlo y tomar acciones inmediatas; no es sano para ninguna de las partes mantener una relación que no agrega valor al proceso de mejora.

·       Si falla, hay que rescatar lo aprendido. En la práctica es común escuchar “historias de terror” tanto de un lado como del otro, ya que no hay certeza de que un proceso de consultoría sea exitoso, cada proceso debe adecuarse a las necesidades, estructura y condiciones de las organizaciones. El consultor debe ser capaz de entender, aplicar y adecuar las mejores alternativas, métodos, técnicas y recursos para lograr el resultado que la organización espera. La organización por su parte, debe ser capaz de aplicar y seguir las recomendaciones del consultor, teniendo siempre presente que el éxito del proceso será para beneficio propio. Cuando un proceso falla en alcanzar la mejora buscada, tanto el consultor como la organización deben identificar las variables que afectaron el resultado, el aprendizaje generado valdrá, sin lugar a dudas, el precio pagado por ambas partes.