Sin buena educación no hay buena democracia

Posted by J Daniel Romo on jueves, octubre 28, 2010 with No comments
Hace un par de semanas que escuché la expresión "sin buena educación no hay buena democracia" y me pregunté ¿qué se requiere para una buena democracia? Fue por ello que me di a la tarea de investigar el tema y leer a través de la internet la diada educación y democracia. Debo reconocer que me he sorprendido de lo antiguo y global que es la preocupación de mejorar la educación como cimiento de la democracia de un país.

Existe un gran número de libros, estudios, foros de discusión y lo más valioso: iniciativas para aplicar los conceptos de democracia a la educación, no sólo en los países con democracias recientes, como es el caso de México, sino en los países con una historia democrática es un aspecto que denota enfoque y preocupación vigente.

Y es que la democracia no es algo que se dé de manera natural en el ser humano. Es más fácil ser autoritario, imponer, transgredir, dividir, enfrentar a aquellos que piensan o son "diferentes" a nosotros. La democracia se debe aprender y por tanto se debe enseñar.

Es ahí donde radica el problema ¿cómo enseñar algo que no se practica de manera cotidiana? ¿cómo reforzar la teoría con la aplicación en la realidad si en casa, en el trabajo y en general en la sociedad, la democracia no es una práctica cotidiana?
Y más aún, ¿cómo se puede enseñar lo que no se practica? ¿cómo dar algo que no se tiene? ¿cómo un maestro en México puede enseñar democracia si está afiliado a un sindicato que está lejos de practicar lo más elemental de los conceptos democráticos?
Incluso en la sociedad en general la democracia es un camino largo, sinuoso y que no genera ganancias a corto plazo, es mejor dedicar el tiempo a "cosas más productivas".
Lo que más me ha impresionado, es que sin ser una persona que "guste de la política", me he dado cuenta de que hace muchos años que estoy enamorado de la democracia, y lo mejor, es que en los años que tengo de experiencia empresarial y de capacitación, los fundamentos de la democracia, son la base de un clima laboral, y por supuesto social, en el que se dé la participación, la proactividad, la comunicación, el liderazgo y el trabajo en equipo. Me he dado cuenta que hace mucho que he promovido la democracia en los centros de trabajo y que la razón por la que se siga necesitando de capacitación en estos temas, es porque tales habilidades no son innatas, se deben aprender y por lo tanto enseñar.

La vida me ha enseñado que la democracia no es algo fácil, requiere de dedicación, convicción, esfuerzo, apertura de mente y de corazón; de aceptación sin importar el tamaño de las diferencias; de tolerancia a pesar de la intransigencia; de diálogo inteligente, constante, consistente y congruente, de decidir y aceptar las consecuencias y, sobre todo; del respeto a las personas y a sus ideas.

La democracia es un camino difícil, pero, sin duda, es el mejor camino para un futuro mejor.