Día del Maestro: De la Indignación a la Vergüenza, de la Incongruencia y otros demonios

Posted by J Daniel Romo on miércoles, mayo 14, 2014 with No comments
En la víspera del "día del maestro" en México, el Instituto Mexicano para la competitividad, A. C.; da a conocer los resultados de un análisis del Censo de Escuelas y Maestros de Educación Básica y Especial. En los resultados se aprecian datos escandalosos, indignantes y vergonzosos.

Seguramente en los próximos días escucharemos declaraciones de diversos "personajes" aclarando y explicando que todo se debe a un error y se buscará descalificar lo señalado por el IMCO.

Pero ¿cómo creer que dichos señalamientos tienen el objetivo de desacreditar a la educación en México? si es una realidad que las escuelas públicas en México distan mucho de ser ejemplos de excelencia académica. ¿Cómo creer que se trata de errores del sistema de información? si los profesores se jactan de sus días económicos (permisos sin goce) a los que tienen derecho cada año; si los maestros manipulan a los alumnos para contestar la prueba ENLACE y que de plano se decidió dejar de aplicarla por la falta de confiabilidad en los resultados de la misma.

En el libro "Equilibrios de Excelencia" señalo que "el ejemplo es la herramienta más poderosa y efectiva que una organización tiene para lograr que sus miembros cumplan con las normas, reglas y políticas". Si bien en el libro el enfoque es en la familia o la empresa, entendidas como organizaciones; el concepto aplica también para una escuela, la sociedad o un país.

Ahí es donde radica, desde mi punto de vista, el GRAN PROBLEMA de la educación en México: Los maestros no son un buen ejemplo para sus alumnos. 
Pero ojalá así de simple fuera el problema y que los maestros de escuela cargaran con TODA la responsabilidad de la mala educación de nuestro país. No, el GRAN PROBLEMA está en que la mayoría de los mexicanos no han sido un buen ejemplo:
  • Los padres (papás y mamás) no han sido un buen ejemplo para sus hijos.
  • Los Jefes no son un buen ejemplo para sus colaboradores.
  • Los Políticos y gobernantes no son un buen ejemplo para la sociedad.
  • Los Adultos en general, no son un buen ejemplo para los niños y jóvenes en formación.

Por supuesto que existen honrosas excepciones; pero, honestamente ¿se considera usted mismo un Buen ejemplo para los demás? Mencioné honestamente porque, precisamente, la falta de honestidad personal es una de las causas de la incongruencia en nuestro mundo hoy en día. Piense en usted como si fuera otra persona ¿confiaría en usted? ¿se atrevería a votar por usted? ¿representa usted la excelencia en lo que hace, en lo que dice... en lo que piensa?

La congruencia entre lo que se piensa, lo que se dice, lo que se hace, y que el resultado se encuentre en un marco de valores universales, de respeto incondicional, de equidad y de justicia; son, indiscutiblemente, los requisitos para una formación de calidad para los hijos, alumnos o aprendices infantes o jóvenes.

Los maestros, los padres, los jefes, los gobernantes, todos ellos deben ser líderes cuyos seguidores estén convencidos del valor que esos hombres y mujeres representan en sus vidas. A tal grado que deseen ser como ellos; no por que sea fácil o cómodo, ni por conveniencia; sino por convicción de que "ser como ellos, actuar como ellos, pensar como ellos" permitirá que en lo particular y en conjunto con sus semejantes, construirán un futuro mejor para ellos y las generaciones que los sucedan.


Si compartes esta visión, te invito a ser un ejemplo y agregar valor a tus semejantes; pero en especial para los que representan el futuro de nuestro mundo: los niños y jóvenes a tu alrededor.

No, no será sencillo, habrá muchos "no" que decir a las influencias y tentaciones negativas; habrá que corregir muchos pensamientos negativos; habrá que modificar muchas de nuestras conductas. 
Al final, posiblemente las únicas recompensas sean:
  • Un sueño tranquilo
  • La paz de conciencia
  • La seguridad en tu mirada
  • Amistades sinceras
  • Un fuerte abrazo y un "te quiero" incondicional
  • Y que se te recuerde con cariño, admiración y respeto; cuando la muerte sea tuya.
Para mi, vale la pena el esfuerzo. ¿Para ti lo vale?